Decidir mejor también es diseñar dónde se decide
La concentración excesiva de decisiones puede dar sensación de control y, al mismo tiempo, crear dependencia. La alternativa no es delegar sin criterio, sino definir con claridad qué tipo de decisión corresponde a cada nivel.
McKinsey reportó que los participantes de uno de sus estudios dedicaban, en promedio, 37% de su tiempo a tomar decisiones y que solo 37% describía sus decisiones como simultáneamente rápidas y de alta calidad. En un ejercicio de referencia para una empresa Fortune 500, estimó además un volumen significativo de tiempo gerencial utilizado de forma ineficiente.
Una arquitectura simple
EQUIPOS → decisiones frecuentes, locales y cercanas a la ejecución.
MANAGERS → asignación de recursos, coordinación, trade-offs y desempeño.
DIRECCIÓN → prioridades entre áreas, estándares y decisiones transversales.
CEO → dirección, grandes apuestas, capital, liderazgo y riesgos capaces de cambiar el rumbo.
El nivel más bajo capaz de decidir bien
Una regla útil es llevar cada decisión al nivel más bajo que cuente con suficiente contexto, capacidad y responsabilidad. Eso reduce escalaciones innecesarias sin perder accountability.
Escalar no significa concentrar decisiones. Significa ampliar la capacidad de decidir bien en todos los niveles, combinando foco estratégico con autonomía operativa.
Referencias
La publicación original utiliza investigaciones públicas de McKinsey sobre toma de decisiones y CEO Excellence.
Reflexión profesional realizada a título personal sobre información pública internacional. No representa la posición de ningún organismo o institución pública.
